Sobre mí

Me llamo David y vivo en Motril - Granada.

Soy de los que piensa que los días deberían tener al menos 28 horas. Entre trabajo, entrenos, mi grupo de música, mis partiditas de ajedrez, las personas que quiero y el tiempo que dedico a bichear por internet, se me hace oscuro cada día!

Nací en el 80, un miércoles 19 de marzo y paso de los horóscopos.

Durante mi época de estudiante en Granada me olvidé del deporte por completo. Fue un paréntesis ya que de pequeño no paraba entre artes marciales y basket. Jugaba con el Santa Adela de Motril donde me divertí muchísimo.

Tras la universidad y un largo período de sedentarismo empecé a andar por el monte. Las montañas siempre me habían cautivado desde pequeño, pero ahora me estaba dando fuerte. Conocí a mucha y muy buena gente con la que salgo de forma regular, ya sea en época estival o en invierno. Las montañas me recargan las pilas.



Me encanta correr. Todo empezó como una puesta a punto para poder seguir a los "animales" con los que me junto en las laderas de Sierra Nevada...., pero pronto se convirtió en algo más especial. Una lesión en la rodilla, y un parón de año y medio en toda actividad que supusiera impacto de los pies con el suelo, hizo que buscara otras opciones. Sabía que algo estaba haciendo mal y que tendría que haber más opciones. Descubrí que hay un montón de personas corriendo descalzo o utilizando zapatillas minimalistas y cambiando radicalmente la manera de pisar. Desde entonces la rodilla y yo nos respetamos mutuamente. Correr se ha convertido en algo más que un deporte, sudar o quemar grasas para lucir tipo. Desde hace muchos años, cuando practicaba meditación, no había dedicado tanto tiempo a estar conectado con mi cabeza y cuerpo como lo estoy haciendo ahora. Por otro lado correr descalzo me proporciona una sensación de libertad espectacular. Saber que puedo descalzarme en cualquier momento, sentir el terreno que piso y correr como lo hacían nuestros antepasados mueve dentro de mi una energía que no acierto a explicar.

Cuando nací, el médico que atendía a mi madre me vio y comentó que tendría buen oído cuando fuera mayor. No se equivocó demasiado. Con 10 años me regalaron un teclado casio de 17 teclas con el que reproducía cualquier canción que escuchara en los anuncios de la tele. He estado componiendo, cantando y grabando mi propia música durante años y años. Mi guitarra era como el fusil de un soldado, nunca se separaba de mi. Podéis oír algunos ejemplos aquí de mi música

Hoy tengo la suerte de compartir un montón de horas con tres chalaos como yo en laberintho b. Un proyecto que va mucho más allá de la música en sí. Un grupo de amigos. Una banda de intensidades, de mucha fuerza en directo que no debéis perderos.